chale, qué karma tan hijuemadre [o siete opciones ante las agresiones del mundo]

17 03 2007

no, no, no y no. qué karma ni qué la fregada. entiendo que es conveniente resignarse a que algunas cosas están fuera de nuestro control, a veces nos va mal y ni modo, pero me niego a creer que en ello pagamos nuestras malas acciones de una vida anterior y por lo tanto hay que aguantarse.

“pero hay un dios que todo lo ve”… ni madres! la justicia divina es un mito. en serio, no existe un cuerpo policíaco kármico ni un sistema judicial celestial [aunque existe karma police y es muy buena canción] vigilando y repartiendo castigos o premios por las malas y buenas acciones respectivamente. a veces uno recibe su merecido, pero no hay garantía de que quien la hace la paga. así las cosas, cuando nos toca ser los defraudados por esta vida tan canija, tenemos de dónde escoger.

opción número uno, esperar que el cosmos nos haga justicia
podemos aguardar a que la justicia llegue por su cuenta y nos permita exclamar: a webo! -o algún equivalente menos vulgar. es decir, no existen leyes cósmicas que nos garanticen nada, pero podemos esperar que venus se alinee con saturno, que a júpiter le ponga en su madre un satelitucho por ahí y esto desate una serie de acontecimientos que culminen en castigo pa’ los que nos la aplicaron [o pa' nosotros si fuimos los gandallas de la historia].  no soy fan del sistema de equilibrio kármico como ya habrán notado, sin embargo voto por él cuando nos proporciona un poco de paz y estabilidad. aún así, si tomamos esta opción es recomendable esperar sentado, porque de llegar, esto puede tomarse un buen tiempo. ah, pero qué bonito se siente cuando llega, o no?

opción número dos, hacer justicia por mano propia
vengarse, pa’ que nos entendamos. también nos puede dar paz, quién dice que no. hombre, pa’ qué esperar lo que uno no sabe si va a llegar si puede uno darle una ayudadita al cosmos. no me parece que sea recomendable pero no deja de ser una opción [muy común, además]. a la larga, no creo que alguien obtenga satisfacción total con este sistema, sin embargo hay que admitir que es más inmediato que el anterior, lo cual lo hace atractivo para muchos. probablemente sea políticamente incorrecto, para desesperados e impacientes, pero es efectivo. bueno, aclaremos una cosa, su efectividad también puede tener efectos secundarios y afectarnos [o sea, nos puede salir el tiro por la culata], sea porque no lo planeamos bien o porque las circunstancias nos voltearon las cosas. y no olvidemos que con facilidad podemos perder de vista el suelo, abusar de este recurso que la vida pone en nuestras manos [revisen la primera escena de «el padrino» pa' que vean a qué me refiero] y desatar una guerra kármica [en caso de que crean en esas madres].

opción número tres, hacernos pendejos
y el que diga que no la ha aplicado, miente. este es un mecanismo para los que deseamos vivir en una linda burbujita feliz. en ocasiones fingimos que no nos afectan las cosas o que ni siquiera nos enteramos de ellas. puede parecer poco saludable, aún así es innegable que ayuda a mantener el equilibrio mental sin necesidad de reaccionar de forma impulsiva [ardida, qué] o esperar conchudamente que alguien más se encargue de distribuir madrazos con justicia a los infelices correspondientes. tiene un grave defecto, sin embargo, y es que uno no es ni fuerte,ni indiferente, ni ignora realmente las cosas; vamos, uno no es pendejo, nomás se está haciendo, ‘tons en algún momento el peso de lo que uno carga termina por reventar la burbuja y vale madres todo. cuando esto llega a suceder las cosas se pueden poner feas, además es un ejercicio de tolerancia muy jodido, a veces desgastante… aunque de todas formas es útil, nomás que al igual que con el alcohol, mis niños, hay que echárselo con moderación y responsabilidad. por cierto, hay muuuchas formas de evadir [algunas hasta son ilegales], cada quien elige la suya.

opción número cuatro, poner la otra mejilla
bendito sea jesucristo por esta enseñanza. y que conste que no me estoy burlando. ésta es una variación de la anterior, lo chido es que o neta no te afecta, o comprendes al otro, o ve tú a saber qué otra cosa funciona mal en tu cabeza. generalmente esta opción la toman aquellos cuya convicción sobre la orientación ética de sus acciones es in-tor-ci-ble. no creo que nada te de más tranquilidad que esto. pueden los creyentes del karma tomarla? por supuesto que sí. a diferencia de nuestra opción número uno aquí no estás pensando que el otro tendrá su merecido, si no que tendrás lo que mereces al cierre, es decir, cuando vayas pa’ donde crees que vas a ir. o, en caso de no creer que vas pa’lgún lado cuando tu sangre se detenga, enfríe y pudra, pues es por la mera satisfacción profunda y personal de saber que estás obrando bien y lo que el otro haga, así te afecte, es su problema. de esta manera, no es que no duelan los madrazos [que nunca falta el indolete, pero eso es otra cosa], porque uno tiene su corazoncito, pero el tiempo ha de sanar las heridas y no le desea uno al otro más que suerte. opción pa’ los de buena voluntad, los santos y otros desquiciados por el estilo [perdón, pero la gente normal toma este camino rara vez y con dificultad], pa’ los mortales comunes y corrientes es, cuando mucho, un ideal que postergamos pa’ cuando maduremos [o sea, nunca].

opción número cinco, amnesia
olvidar las ofensas no es para cualquiera, se requiere tener cerebro de teflón y corazón de goma, pero para los que poseen estos dotes, la cuestión está resuelta. sólo hay un problema, no aprende uno ni madres. aunque pensándolo bien, qué carajos importa? te vuelve a ocurrir, pero uno olvida de nuevo y es como quien dice “ojos que no ven, corazón que no siente”. yo no creo que sea una buena idea, pero para los que sufrimos de memoria a corto plazo recordar no es voluntario. la paz que brinda el olvido es total, pero cuando uno se acuerda, probablemente pierde la tranquilidad a menos que haga uno uso de alguna otra técnica para esas emergencias.

opción número seis, guardar rencor
claro, uno puede despreciar o renunciar a la paz que proporciona creer en el karma y otros sistemas de equilibrio y justicia divina y/o cósmica. podemos elegir no superar las ofensas, llegue o no la justicia. generalmente esto implica que cada que la vida se cargue con nuestro ofensor nosotros tengamos esa ráfaga de satisfacción en nuestras vísceras. es como si la justicia no nos diera satisfacción si no la desgracia del otro, como si vengáramos la ofensa mil veces o como si consideráramos que nada redime la ofensa en cuestión. si consideré poco sanas las otras reacciones esta definitivamente me apresuro a calificar de nociva. en ocasiones puede sólo ser una etapa, otras veces nomás no se supera. sin embargo, aunque es dañina y malsana -perdón que lo diga, con moderación puede ser hasta edificante. en ese estado de ácidez emocional puede uno aprender mucho, la cuestión es no quedarse ahí. ah, y de preferencia no combinarla con la venganza.

opción número siete, todas las anteriores
sí se puede, cómo chingados no. y ésta, damas y caballeros, sí sería mi recomendación. lo complicado no es saber cómo si no cuándo vengarse, cuándo esperar pacientemente la justicia, cuándo prescindir de sus servicios, cuándo mirar de frente al agresor y contestarle con una sonrisa, cuándo olvidar y cuando no. con la práctica uno se vuelve hábil en la maravillosa técnica de aplicar en cada situación la opción adecuada.

afortunadamente somos todos seres humanos y poseemos voluntad propia. cada quien es libre de creer lo que mejor le parezca y tenemos voluntad de actuar como nos convenga, sólo que a veces herimos o resultamos heridos en el camino. debemos comprender que en la misma medida en que tenemos libertad somos responsables por nuestras acciones y sus consecuencias. más, cuando hablo de responsabilidad no me refiero exclusivamente a ella cuando lastimamos a alguien, si no también cuando nos lastiman. por eso es que no me agrada la idea del karma; algunas cosas estarán fuera de nuestro control, pero uno no puede responsabilizar a la vida pasada y las fuerzas celestiales, cósmicas o de cualquier otro tipo por cada chingadera y metida de pata que nos toca vivir. no jodan, no podemos ser tan conchudos.

y, tras explorar las siete opciones, sólo me resta cantar porque, a punta de paciencia y esfuerzo, finalmente he ganado la guerra.

cuba, habana, sol y marihuana

peace 


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Un comentario

17 03 2007
sarelda

eso de “cuba, habana, sol y marihuana” es de una canción de naty botero que se llama dinosaurio. un placer culpable que tenía ganas de cantar. el vínculo los lleva a ver el vídeo en youtube.com

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