con melón o con sandía

10 12 2007

cuando uno utiliza la propia experiencia para analizar la vida llega a la conclusión de que ésta es un entramado de decisiones con causa y consecuencia.

vivir es montarse en la montaña rusa de un sueño lúcido dónde uno tiene la capacidad de dirigir el camino, y llegar al lugar en el que uno tiene los ojos puestos requiere de esfuerzo, dedicación e incluso fé.

la posibilidad de elegir es lo que hace del hombre un ser complejo y a la existencia algo único e irrepetible. este don se disfruta y se padece, pero no puedes -ni quieres- deshacerte de él. quien no puede decidir, no está vivo; y, por otro lado, si estás vivo tienes que decidir.

pueden tenerse muchas opciones, pocas, o tan sólo una que sea realmente viable, pero lo que en realidad vuelve de la elección algo difícil es lo que se pone en juego, las consecuencias y la detestable oposición entre el querer y el deber, lo conveniente y lo correcto, el corazón y la razón.

el sueño y la realidad colapsan en tu nariz y hacen estallar tus neuronas. evitas enfrentarte a una decisión y sus consecuencias, quieres evadir la responsabilidad que conlleva las elección que ha de entretejer el siguiente paso en tu vida. ¿pero por cuánto tiempo puedes postergarlo? tarde o temprano, quizá sin darte cuenta, tomarás un camino. la omisión y el silencio también son opciones.

y toda elección tiene repercusiones, así que hagas lo que hagas estás construyendo el camino con cada paso que das. algunos pasos son más grandes, más difíciles o más importantes que otros. 

a veces huímos de la decisión porque una de las opciones compromete nuestros ideales -léase, lo que consideramos “ideal”- y nuestrass convicciones, nuestro ethos. en ese momento determinamos quiénes somos realmente y quiénes queremos ser.

de forma constante estamos en el proceso de vivir, de decidir quiénes somos, porque ser también es una elección, la más difícil de todas. y es esa decisión en la que se resumen todas las demás, la que las determina, y al mismo tiempo esta elección es resultado de las otras.

hoy me encuentro ante una elección que no quisiera hacer. desearía que alguien pudiera tomar la decisión por mí. se que si me duele y tengo miedo de actuar es porque se qué es lo que tengo que hacer, pero no empata con lo que quisiera.

la vida, como decidir, no es fácil. nadie dijo que lo fuera, pero tampoco nadie dijo que fuera a ser tan complicado*.

la razón, las convicciones brillan del lado opuesto en el cual caminan mis deseos. aún pretendo perseguir ambos caminos, pero no se puede servir a dos amos. son las dos caras de la luna y no puedes verlas simultáneamente.

elegir un camino u otro implica dolor y satisfacción y no estoy segura a dónde conduce cada uno. si me dejo llevar por los sueños y deseos dolería traicionar aquello que me enorgullece en mí y en otros, sería algo que no quiero ser. si elijo renunciar a ellos por lo que creo correcto… qué puedo decir? sólo pensarlo me entristece.

he tenido tiempo de huir del mundo y pensar. a mí descenso a la realidad no sentí menos deseos de llorar, sin embargo sí volví más tranquila, con un aire de resignación: el sentido común pesa cada vez más y los sueños, sueños son.

la vida es tan bella como uno la quiera ver y yo quiero verla como una persecusión de destellos dorados, así que tendré que dejar ir el sueño. y si ríos de lágrimas han de correr, que corran, aunque la música suene mejor contigo*.

* the scientists – coldplay / ríos de lágrimas – los fabulosos cadillacs / music sounds better with you – stardust





culpable o no

29 07 2007

no se llama así una canción de luis miguel? bueno, no importa. si mal no entiendo, la película de los simpsons está por estrenarse, y la escena que más recuerdo de la serie es aquella en la que bart se rasca la cabeza y lisa le dice que debe ser su conciencia. según yo, la mía está bien, salvo por un par de cosas de las que me arrepiento y creo ya no poder remediar. sin embargo, un par de quejas [de donde sea que vengan] han sido suficientes para causarme esa comezón en la nuca.

todos creemos que somos los buenos de la película. siempre es así, y quien diga que no es un pobre autoinconsciente, se los aseguro. el que es avaro jura que el mundo quiere dejarlo en la bancarrota, por ejemplo, y difícilmente notará su defecto. con frecuencia tenemos justificación para nuestros errores, cuando llegamos a reconocerlos, pero no estoy segura de que estemos dispuestos a aceptar las razones de otros como damos por justas las nuestras.

quizá somos así por instinto de conservación, para mantener nuestro equilibrio y no odiarnos por cada falta. en todo caso, yo me pregunto cómo diablos evitar ser autocondescendiente sin volverme paranoica [que ya lo soy, pero ese no es el punto].

tengo un miedo terrible a ser una mala persona, pero de forma inevitable a veces lo soy. he hecho cosas que al recordarlas me hacen sentir como dorian gray viendo su retrato envejecido y deformado. pienso en ellas y me arrepiento, pero se que “lo hecho, hecho está” y trato de no repetirlas. de otras, aunque no me no enorgullezcan, no me arrepiento porque algo bueno saqué de ellas o porque tuve razones para hacerlas.

quisiera no aceptar mis propias justificaciones, pero a veces cree uno con fuerza haber actuado correctamente y se dificulta comprender el error. es decir, no siempre es tan fácil admitir, no ante otros, sino ante uno mismo, que se metió la pata hasta el fondo.

pero si no vemos la falta, si estamos convencidos de haber hecho lo justo, cómo demonios saber que no es uno suave consigo mismo al mantener esa posición? y si ante una acusación dudamos de nuestras decisiones pensando que hemos sido indulgentes con nosotros mismos, cómo saber que no es mera paranoia? por un lado, creer que uno tiene la razón puede ser mentirse por no ser autodestructivos, pero, por el otro, creer que se cometió el error puede ser producto de una ausente confianza en sí mismo. ambos suenan a conducta desviada.

diablos! nada me aterra más que ser una mala persona o ser idiota, pero siendo sincera, prefiero ser lo segundo. unas veladas acusaciones [selfish jean / like a friend / all i want is you] y el miedo a ser malvada me ha hecho dudar de una decisión que considero en el top 5 de mi vida. quizá erré en la forma, en los medios para no causar un mal a alguien a quien le tengo un profundo cariño, y ello me ha puesto a pensar seriamente en toda la gente que quiero y el daño que pude haber causado a mi paso.

si tengo miedo a la muerte, será por remordimiento de conciencia. antes de irme sin avisar, quisiera dejar las líneas anteriores como mis disculpas pa’ todo mundo.

“got your tape and it changed my mind”:
my thoughts and stupidness “they spun a web for me” 
but “i never meant to do you harm”.
you may think i’m evil but i swear i’m not.
i know i sometimes “am cruel, but i’d be love and sweetness if i had you”,
cause “you’re the closest to heaven that i’ll ever be”

de verdad lo siento





chale, qué karma tan hijuemadre [o siete opciones ante las agresiones del mundo]

17 03 2007

no, no, no y no. qué karma ni qué la fregada. entiendo que es conveniente resignarse a que algunas cosas están fuera de nuestro control, a veces nos va mal y ni modo, pero me niego a creer que en ello pagamos nuestras malas acciones de una vida anterior y por lo tanto hay que aguantarse.

“pero hay un dios que todo lo ve”… ni madres! la justicia divina es un mito. en serio, no existe un cuerpo policíaco kármico ni un sistema judicial celestial [aunque existe karma police y es muy buena canción] vigilando y repartiendo castigos o premios por las malas y buenas acciones respectivamente. a veces uno recibe su merecido, pero no hay garantía de que quien la hace la paga. así las cosas, cuando nos toca ser los defraudados por esta vida tan canija, tenemos de dónde escoger.

opción número uno, esperar que el cosmos nos haga justicia
podemos aguardar a que la justicia llegue por su cuenta y nos permita exclamar: a webo! -o algún equivalente menos vulgar. es decir, no existen leyes cósmicas que nos garanticen nada, pero podemos esperar que venus se alinee con saturno, que a júpiter le ponga en su madre un satelitucho por ahí y esto desate una serie de acontecimientos que culminen en castigo pa’ los que nos la aplicaron [o pa' nosotros si fuimos los gandallas de la historia].  no soy fan del sistema de equilibrio kármico como ya habrán notado, sin embargo voto por él cuando nos proporciona un poco de paz y estabilidad. aún así, si tomamos esta opción es recomendable esperar sentado, porque de llegar, esto puede tomarse un buen tiempo. ah, pero qué bonito se siente cuando llega, o no?

opción número dos, hacer justicia por mano propia
vengarse, pa’ que nos entendamos. también nos puede dar paz, quién dice que no. hombre, pa’ qué esperar lo que uno no sabe si va a llegar si puede uno darle una ayudadita al cosmos. no me parece que sea recomendable pero no deja de ser una opción [muy común, además]. a la larga, no creo que alguien obtenga satisfacción total con este sistema, sin embargo hay que admitir que es más inmediato que el anterior, lo cual lo hace atractivo para muchos. probablemente sea políticamente incorrecto, para desesperados e impacientes, pero es efectivo. bueno, aclaremos una cosa, su efectividad también puede tener efectos secundarios y afectarnos [o sea, nos puede salir el tiro por la culata], sea porque no lo planeamos bien o porque las circunstancias nos voltearon las cosas. y no olvidemos que con facilidad podemos perder de vista el suelo, abusar de este recurso que la vida pone en nuestras manos [revisen la primera escena de «el padrino» pa' que vean a qué me refiero] y desatar una guerra kármica [en caso de que crean en esas madres].

opción número tres, hacernos Leer el resto de esta entrada »





sensaciones ovíparas

7 02 2007

pa 0-012.jpgjuan pablo angel 

existen dos tipos de cosas en esta vida: las que se pueden explicar y las que necesitan que uno les invente explicación. entre las primeras están la gravedad, el aroma de los plátanos, la mitosis y hasta las sandeces políticas que tienen este mundo hecho mier… del otro lado no hablo de unicornios, ovnis, brujería y ni siquiera del chupacabras o la fealdad de george bush (padre o hijo, pa’l caso da lo mismo); todo eso es explicable. me refiero a cosas que están más allá del lenguaje, la comprensión y la imaginación.

el dolor, por ejemplo. físico o emocional, el dolor simplemente escapa a nuestra habilidad lingüística. usamos la frase “me duele” para sensaciones muy distintas unas de otras y no resulta fácil expresar los matices con que se presenta. eso en cuanto a la dificultad para expresarlo; ahora, respecto a la explicación, de qué sirve decir que el dolor es una respuesta a un estímulo blah, blah, blah si tales afirmaciones no son capaces de aprehender una realidad compleja de tal manera que se relacione directamente con la sensación como tal. es decir, cómo fregados explicas algo que no eres capaz de expresar? así, la explicación que puede dar la ciencia para algo tan inconsistente como el dolor resulta absurda, por lo tanto mejor nos inventamos algo tan visceral como la sensación en sí misma.

qué tal una buena borrachera. la ebriedad, como estado físico puede tener una explicación más o menos satisfactoria, pero qué hay de la embriaguez, el maravilloso y sobreexplotado estado alterado de la conciencia qúe tanto persigue uno en el fondo de la(s) botella(s)? o quizá la pasión por un deporte, el éxtasis que produce la música, una buena novela o una película. nada de esto tiene explicación así que se la inventamos. es así como hemos conseguido deshacernos de la desazón que produce la incertidumbre, lo cual es otra cosa que no podemos explicar.  

pero entre todas las cosas que requieren explicaciones inventadas hay una que lleva la eternidad retorciéndose en nosotros, reproduciéndose, mutando, infectando. cuatro mugrosas letras atarantan a la gente a tal grado que o inspiran estupideces como el matrimonio o genialidades como Romeo y Julieta de Shakespeare. amor… dah! mera intoxicación, estoy segura, pero su presunta trascendencia o su evidente trivialidad no es motivo de discusión, hoy no. el punto es que, junto con el origen de la vida, el amor es una de las cosas de explicación inventada más cabronas que puedo imaginar. genios y estúpidos por igual han dedicado maratónicas sesiones neuronales inventando la más bella explicación para este sentimiento tan bien vendido en los supermercados.

todo este texto, en el que he escrito “explicación” y sus derivados alrededor de once veces, ha sido para exponer mi estúpida explicación inventada para la-casi-repulsiva-palabra-de-cuatro-letras. pues bien, una exhaustiva investigación indica que el amor es ovíparo. sí, sale de un huevo, es infeccioso, altera el sistema nervioso, ocasiona mareos, es hilarante, a veces de peluche, sabe bien, energiza y deja débil, es inmune al malintencionado entorno. esta intoxicación tiene una sola explicación [inventada por mí, of course]: el chocolate de las galletas de chispas de chocolate se derrite cuando el pastel se combina con cerveza… y boom! el amor nace de un huevo.








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