mi economía es una embarcación en permamente naufragio que en lugar de mayday grita “payday! payday! payday!”, pero hoy le han lanzado un pequeño salvavidas de papel emitido al portador. aunque éste no es mi primer cheque, hoy de pronto sentí como si así fuera. me sentí como karla aristizabal, el personaje de maría llena eres de gracia, cuando dice: “recuerdo cuando recibí mi primer cheque. dios! nunca olvidaré ir a esa oficina a enviar plata a mi casa por primera vez”.
yo sé que la plata se vuelve un fetiche muy canijo, en algún punto pasa de ser objeto de deseo a veintiúnica aspiración en la vida, pretendiendo llenar los profundos vacíos de la miseria humana con la que cargamos. sabiendo eso, y con la ilusión de nunca entregar el alma por dinero, es que uno conserva la sensación del primer pago no por lo que uno adquirió con él, si no más bien por sentir recompensado el esfuerzo y por las posibilidades que proyecta. sin embargo, a mí nunca me ha proyectado nada. conmigo la pasta no se extiende en posibilidades si no que se trunca o contrae en conclusiones [generalmente poco prácticas y/o productivas].
lo más divertido de esto para mí es que, como soy bastante torpe para lo del ahorro y la inversión, la plata se me ha revelado siempre como algo ajeno, efímero e inaprehensible. lo único que de ella entiendo es que vale por lo que puede hacer por tí y por lo que te ha costado conseguirla, el resto ya es nivel 1 y mi conocimiento financiero se mantiene en palitos I. de este modo, pareciera que tengo repelente pa’l dinero y de alguna forma eso prácticamente ha impedido en mí la enajenación que produce. o sea, no me puedo enviciar con algo a lo que no tengo acceso! qué maravilla, no?
maldita sea, es como estar condenada a ser virgen pa’ toda la eternidad! necesito encontrar algo que me termine de corromper [porque empezadita ya estoy], algún camino de decadencia, algo por qué vender mi alma al diablo. de pronto suena atractivo convertirme en la material girl de madonna viviendo en su material world, pero no sólo sería poco original si no que además perdería el interés en ello rápidamente, es muy práctico y yo soy todo menos eso. ‘tons, si no es el dinero qué habrá de ser el infalible motor de mi condenación?
damas y caballeros, se aceptan sugerencias. mientras tanto a mi buque de guerra ha dejado de preocuparle su situación financiera, cambia el payday por un desesperado “mayday! mayday! mayday!” en busca de un placer para llevarlo al exceso, un fetiche para perderse en él, un vicio en el cual sumergirse… mi navío busca en el neoliberalismo y en la posmodernidad un oscuro refugio de perdición, un sublime proceso de corrupción para llenar los profundos y tempestuosos vacíos de la miseria humana que desbordan mi existencia.









