saradoxical: razonamiento neanderthal [ridículos de todos los tamaños]

25 04 2007

atentar contra un principio para defender otro es, en su aspecto ético, una atrocidad. en términos prácticos, sin embargo, es posible encontrarlo justificable y -por qué no- hasta necesario. habiéndose agotado las alternativas políticamente correctas y la hijuemadre paciencia, no queda más que meter la pata desquiciadamente hasta el fondo.

ahí, en ese oscuro fondo, he metido yo las cuatro en más de una ocasión. incluso podría decirse que soy un archivo de ridiculeces de todos los tamaños. y no es algo de lo que me sienta orgullosa, pero ocasionalmente algunos de esos infames ridículos eran, como dicen los gringos, the right thing to do. vamos, echar mano de ellos era ‘indispensable’, si bien ‘correcto’ no es la palabra más adecuada.

probablemente no sean más que actos de irracionalidad, pero ¿acaso se pierde la razón sin motivo? es decir, la tolerancia a la frustración tiene un límite en cada uno de nosotros y cuando las circunstancias lo sobrepasan es como si nuestro lado razonable topara con pared; los impulsos y las emociones le pasan por encima a la sensatez y a la racionalidad, dejando salir así al neanderthal que todos llevamos dentro. a fin de cuentas, es una forma de responder cuando todo lo demás ha fallado.

no es que siempre agote uno los recursos, en muchas ocasiones lo que hay no son razones si no pretextos para cometer una estupidez en nombre de una buena causa. además, nunca falta el conchudo que hace de las respuestas ridículas, irracionales y/o dramáticas un modus operandi para obtener lo que desea e incluso un modus vivendi. en mi opinión, abusar de insensato ya es corroncho, ordinario -por no decir pendejo, pero incluso esos conchudos tienen razones para serlo.

el verdadero problema aparece cuando no crees ser una de esas personas. es decir, cuando defiendes ante todo la racionalidad y por salvaguardar alguna otra convicción actúas como simio telenovelesco. extraviar en un sombrero la lucidez y la sobriedad hace tambalear el orgullo, puesto que tu comportamiento es reprobable por tí mismo. se abre en tu conciencia un agujero como el de la capa de ozono porque estás por debajo de tus propias expectativas.

pero es posible complicarlo un poco más: se puede atentar contra la racionalidad para defender ese mismo principio. de hecho, esa es la culpa que intento expiar en estas líneas. cometí una estupidez para defenderme de otra, actúe como simio es un aspecto para evitar serlo en otro. la pseudo.semi.paradoja es bella y el planteamiento que se queda bailando en mi espinado cerebro es el siguiente: actué como idiota para poder ser razonable, pero de no haber actuado [que bajo las circunstancias que sobrepasaron el límite de mi torancia a la frustración, daban para hacerlo como simio] habría sido una imbécil… eso me hace razonable, no? in an odd, irrational, softheaded and monkey-like way… i’d say yes, dear. entonces, soy un neanderthal reciclando material de la telenovela de las 4? in an odd, rational, hardheaded and human-like way… yes, dear, i’d say so.

Y NO DEBERÍA ARREPENTIRME

[pa' cerrar, les dejo este texto de etgar keret]
extrañando a kissinger





chale, qué karma tan hijuemadre [o siete opciones ante las agresiones del mundo]

17 03 2007

no, no, no y no. qué karma ni qué la fregada. entiendo que es conveniente resignarse a que algunas cosas están fuera de nuestro control, a veces nos va mal y ni modo, pero me niego a creer que en ello pagamos nuestras malas acciones de una vida anterior y por lo tanto hay que aguantarse.

“pero hay un dios que todo lo ve”… ni madres! la justicia divina es un mito. en serio, no existe un cuerpo policíaco kármico ni un sistema judicial celestial [aunque existe karma police y es muy buena canción] vigilando y repartiendo castigos o premios por las malas y buenas acciones respectivamente. a veces uno recibe su merecido, pero no hay garantía de que quien la hace la paga. así las cosas, cuando nos toca ser los defraudados por esta vida tan canija, tenemos de dónde escoger.

opción número uno, esperar que el cosmos nos haga justicia
podemos aguardar a que la justicia llegue por su cuenta y nos permita exclamar: a webo! -o algún equivalente menos vulgar. es decir, no existen leyes cósmicas que nos garanticen nada, pero podemos esperar que venus se alinee con saturno, que a júpiter le ponga en su madre un satelitucho por ahí y esto desate una serie de acontecimientos que culminen en castigo pa’ los que nos la aplicaron [o pa' nosotros si fuimos los gandallas de la historia].  no soy fan del sistema de equilibrio kármico como ya habrán notado, sin embargo voto por él cuando nos proporciona un poco de paz y estabilidad. aún así, si tomamos esta opción es recomendable esperar sentado, porque de llegar, esto puede tomarse un buen tiempo. ah, pero qué bonito se siente cuando llega, o no?

opción número dos, hacer justicia por mano propia
vengarse, pa’ que nos entendamos. también nos puede dar paz, quién dice que no. hombre, pa’ qué esperar lo que uno no sabe si va a llegar si puede uno darle una ayudadita al cosmos. no me parece que sea recomendable pero no deja de ser una opción [muy común, además]. a la larga, no creo que alguien obtenga satisfacción total con este sistema, sin embargo hay que admitir que es más inmediato que el anterior, lo cual lo hace atractivo para muchos. probablemente sea políticamente incorrecto, para desesperados e impacientes, pero es efectivo. bueno, aclaremos una cosa, su efectividad también puede tener efectos secundarios y afectarnos [o sea, nos puede salir el tiro por la culata], sea porque no lo planeamos bien o porque las circunstancias nos voltearon las cosas. y no olvidemos que con facilidad podemos perder de vista el suelo, abusar de este recurso que la vida pone en nuestras manos [revisen la primera escena de «el padrino» pa' que vean a qué me refiero] y desatar una guerra kármica [en caso de que crean en esas madres].

opción número tres, hacernos Leer el resto de esta entrada »





Disculpen la Ignorancia…

1 03 2007

creo que estoy triste y no se por qué. mejor dicho, no entiendo por qué, yo pensaba que estaba contenta, tengo mil razones para estarlo. pero entonces, por qué demonios me siento infeliz? durante varias horas lavando platos, viajando en metro, metrobús y microbús, he indagado las posibles causas y en realidad no conseguí acercarme un ápice a la respuesta. será que añoro los tiempos en los que era un ser miserable? …naaaah!!

probablemente esté, para variar, aterrada por las mil cosas que debo y quiero hacer pero que no me atrevo. los cambios y las novedades me encantan, pero definitivamente eso de la inseguridad es lo mío. lo cual me lleva a pensar, por qué carajos lo escribo en lugar de hablarlo con mis amigos? geeeeh! que me pongan estrellita en la frente porque esa respuesta sí me la se.

no saber qué sigue, qué hacer, si seré capaz de lograr lo que tengo que… gimme a break! esa horrible sensación de temer lo que no está en mis manos y lo que está en ellas, rayos! es como pa’ volverse existencialista convencido y activista de por vida [y nihilista y hedonista y junkie y vividor y alcohólico y seductor y aficionado al fútbol y... qué puede haber peor que eso?]. y aún así me queda una esperanza por ahí en un rincón. sí, tengo la esperanza de que el apocalipsis esté cerca y no de tiempo de ajustes, reclamaciones, reproches estúpidos, una que otra indignación, presiones, responsabilidades y obligaciones.

mejor dicho: soy generación click, y qué. soy generación peter pan, y qué. soy un maldito parásito que se retuerce de dolor tan sólo al ser conciente de su propia miserable existencia. pero soy un parásito con amigos, familia y un resto de cosas a las cuales pegarse como hijuemadre rémora. no puedo ser feliz de los restos de felicidad de los demás, no. no me refería a eso, aunque de ser posible hasta bueno hubiera sido. más bien, en algún punto de mi maravilloso debraye, me empecé a sentir mejor.

y qué si no hay soluciones? si puedo inventar explicaciones, puedo inventar soluciones también. y qué si mis neuronas están en huelga? algún otro grupo de células sin nada mejor que hacer las sustituirán. bendito sea el ejército ese de trabajadores de reserva, viva el sistema! ahoguémonos en alcohol y saliva ajena para festejar que, en efecto, el apocalipsis [por lo menos el mío], ya está aquí. no hay futuro, ehh! qué felicidad!

hey! vieron eso? momentáneamente, soy feliz otra vez.

Sky’s the Limit, Baby, But I’m a Reptile

gracias y buenas noches





sensaciones ovíparas

7 02 2007

pa 0-012.jpgjuan pablo angel 

existen dos tipos de cosas en esta vida: las que se pueden explicar y las que necesitan que uno les invente explicación. entre las primeras están la gravedad, el aroma de los plátanos, la mitosis y hasta las sandeces políticas que tienen este mundo hecho mier… del otro lado no hablo de unicornios, ovnis, brujería y ni siquiera del chupacabras o la fealdad de george bush (padre o hijo, pa’l caso da lo mismo); todo eso es explicable. me refiero a cosas que están más allá del lenguaje, la comprensión y la imaginación.

el dolor, por ejemplo. físico o emocional, el dolor simplemente escapa a nuestra habilidad lingüística. usamos la frase “me duele” para sensaciones muy distintas unas de otras y no resulta fácil expresar los matices con que se presenta. eso en cuanto a la dificultad para expresarlo; ahora, respecto a la explicación, de qué sirve decir que el dolor es una respuesta a un estímulo blah, blah, blah si tales afirmaciones no son capaces de aprehender una realidad compleja de tal manera que se relacione directamente con la sensación como tal. es decir, cómo fregados explicas algo que no eres capaz de expresar? así, la explicación que puede dar la ciencia para algo tan inconsistente como el dolor resulta absurda, por lo tanto mejor nos inventamos algo tan visceral como la sensación en sí misma.

qué tal una buena borrachera. la ebriedad, como estado físico puede tener una explicación más o menos satisfactoria, pero qué hay de la embriaguez, el maravilloso y sobreexplotado estado alterado de la conciencia qúe tanto persigue uno en el fondo de la(s) botella(s)? o quizá la pasión por un deporte, el éxtasis que produce la música, una buena novela o una película. nada de esto tiene explicación así que se la inventamos. es así como hemos conseguido deshacernos de la desazón que produce la incertidumbre, lo cual es otra cosa que no podemos explicar.  

pero entre todas las cosas que requieren explicaciones inventadas hay una que lleva la eternidad retorciéndose en nosotros, reproduciéndose, mutando, infectando. cuatro mugrosas letras atarantan a la gente a tal grado que o inspiran estupideces como el matrimonio o genialidades como Romeo y Julieta de Shakespeare. amor… dah! mera intoxicación, estoy segura, pero su presunta trascendencia o su evidente trivialidad no es motivo de discusión, hoy no. el punto es que, junto con el origen de la vida, el amor es una de las cosas de explicación inventada más cabronas que puedo imaginar. genios y estúpidos por igual han dedicado maratónicas sesiones neuronales inventando la más bella explicación para este sentimiento tan bien vendido en los supermercados.

todo este texto, en el que he escrito “explicación” y sus derivados alrededor de once veces, ha sido para exponer mi estúpida explicación inventada para la-casi-repulsiva-palabra-de-cuatro-letras. pues bien, una exhaustiva investigación indica que el amor es ovíparo. sí, sale de un huevo, es infeccioso, altera el sistema nervioso, ocasiona mareos, es hilarante, a veces de peluche, sabe bien, energiza y deja débil, es inmune al malintencionado entorno. esta intoxicación tiene una sola explicación [inventada por mí, of course]: el chocolate de las galletas de chispas de chocolate se derrite cuando el pastel se combina con cerveza… y boom! el amor nace de un huevo.








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