mea culpa

21 03 2008

en el fondo, pese a la desconfianza en el ser humano que voy esparciendo en cada gota de saliva que empleo al hablar, creo en la bondad como estado de naturaleza. pero también creo en la evolución, en el instinto de supervivencia, y he visto -experimentado- más de una vez, de un lado y del otro, lo que éste puede hacerle a la razón y a los valores que fundamentan una convivencia armoniosa. es decir, somos ojetes por instinto animal y nobles por naturaleza humana. 

claro que, siendo animales, no hay ojetería, pero al tener una naturaleza humana que distingue entre bien y mal, que es consciente de daños a terceros, que posee razón para discernir y libre albedrío, estamos jodidamente expuestos a fallar ética y/o prácticamente.

todos erramos, es inevitable. pero, cuando no sabemos si estamos en lo cierto o no, entonces qué?

la incertidumbre suele ser una fuente inagotable de angustia. dar por hecho no es lo mismo que estar seguro; e incluso cuando lo estás, puedes realmente estarlo? o sea, el estar convencidos no necesariamente tiene como origen un hecho verdadero. a partir de percepciones, probabilidades o conjeturas podemos convencernos de algo sin tener por ello certeza de su veracidad. evidencia, confirmación y perspectiva son palabras claves en este tipo de problemas.

como decía al principio, en el fondo creo -o necesito creer- que las personas no obran de mala voluntad, no buscan dañarte, sólo cometen errores, sólo son malos entendidos; pero, y si me equivoco?

si en el fondo me equivoco, entonces alejarse, callar, evitar e ignorar puedo considerarlos aciertos …pero, y si todo es un gran malentendido? y si me equivoco?





silence is easy [pain management]

21 03 2008

ver, oír y callar. quién dijo que era fácil? en ocasiones es más sencillo guardar silencio que decir lo que tiene uno atorado en el pecho, otras veces hablar no es una opción.

la mente humana insiste en buscar la supervivencia y el bienestar, así que contra esta inflamación emocional, de la misma forma que frente a otras amenazas, existen alternativas para drenar los sentimientos que nos intoxican.

una buena sesión de llanto en transporte público, normalidad fingida frente al plato de lasagna y un larguísimo baño con agua caliente, pueden complementarse con la terapéutica redacción de un post. escribiendo de la forma más encriptada posible las preocupaciones no se resuelven [tampoco hablando], sin embargo derramar lágrimas y teclear hasta que arden los ojos es increíblemente liberador, sobre todo cuando la causa de tanto alboroto tiene no sólo tus emociones, sino también tus pensamientos, convicciones y percepciones en rotundo jaque. 

así, el ataque de ansiedad poco a poco cede. ahora la calma -más no la tranquilidad- permitirá ejecutar un intangible escrutinio. quizá después de ello, hablar y oir hablar será bueno. uno lo desea, necesita romperlo, sin embargo en este momento sólo puedo escuchar el silencio. el silencio propio y el ajeno.





great expectations

21 03 2008

escuché que todos esperamos algo de los demás, será? no dudo que tengamos expectativas sobre otros, pero entre lo que esperamos y lo que deseamos hay diferencia, quizá sutil, pero la hay.

a la pregunta “qué esperas de mí?” sólo se me ocurre un franco “no se” como respuesta y esta ignorancia, tan primaria como alarmante, proviene -según yo- de la maraña que se hizo en algún punto entre el deseo y la expectativa.

algo que supongo espero de todo mundo [incluyendo al ente preguntón] es reciprocidad. es maravilloso querer intensamente, pero ya no estoy dispuesta a querer más de lo que me quieren. de pronto pienso que eso no está en mis manos, que siempre será así, pero ahora de verdad deseo evitarme las lágrimas, la decepción, el [auto]reproche.

espero también paciencia, porque aún no resuelvo mi pequeño gran problema de neurotransmisores que seguro es molesto para todos [entre otros defectos irritantes].

lo he pensado bastante y de verdad no estoy segura de lo que espero. imagino diferentes escenarios pero encuentro en ellos cosas que deseo, que quisiera o que me gustarían, más no veo nada que con claridad sea algo que espero.

hasta ahora sólo a una conclusión he llegado y es que, mientras descubro mis expectativas, temeré y disfrutaré que alguien espere que yo espere algo del alguien en cuestión.





ver las estrellas y contar cuántas quedan

29 09 2007

desde hace mucho me pregunto por qué si tengo que escribir algo [generalmente para la escuela] durante el día estoy bloqueada y cuando ya me resigné y he ido a acostar, me llega el momento de claridad. quizá es que estando a la mitad de camino entre el consciente y el inconsciente, estos empiezan a intercambiar ideas, o a lo mejor nada más necesito de la tranquilidad y el silencio que la hora de dormir me da.

un poco de calma viene bien después de azotarse durante horas o incluso días con algo que, si lo piensas, resulta una tontería. como decía una de mis profesoras: “hay mil cosas más cañonas que…”. ella terminaba la frase con las palabras “un examen”. yo propongo dejarlo con los puntos suspensivos porque como digo yo, siempre “pudo ser peor”.

un poco de ensordecedor silencio he tenido estos días, pero nomás no me siento iluminada. la quietud de afuera le dejó mucho espacio al ruido de dentro para esparcirse y ahogar lo que encontrara en su camino. necesito más silencio? o más ruido para que sus decibeles se superpongan a y asfixien a los sonidos asfixiantes?

por lo general, el vacío sonoro mueve mis neuronas. el ocio también. le dan a mis pensamientos la oportunidad de flotar, de navegar muchas veces sin dirección y hallar el tesoro perdido. o no, no hallamos nada, pero exploramos. estos días nada. naufragio total.

tal vez debería iniciar el proceso de remoción de escombros del desastre que ni siquiera se en qué momento ocurrió. ah, la debacle! mejor me tumbo en la arena, a oir el mar, a ver las estrellas y contar cuántas quedan.





culpable o no

29 07 2007

no se llama así una canción de luis miguel? bueno, no importa. si mal no entiendo, la película de los simpsons está por estrenarse, y la escena que más recuerdo de la serie es aquella en la que bart se rasca la cabeza y lisa le dice que debe ser su conciencia. según yo, la mía está bien, salvo por un par de cosas de las que me arrepiento y creo ya no poder remediar. sin embargo, un par de quejas [de donde sea que vengan] han sido suficientes para causarme esa comezón en la nuca.

todos creemos que somos los buenos de la película. siempre es así, y quien diga que no es un pobre autoinconsciente, se los aseguro. el que es avaro jura que el mundo quiere dejarlo en la bancarrota, por ejemplo, y difícilmente notará su defecto. con frecuencia tenemos justificación para nuestros errores, cuando llegamos a reconocerlos, pero no estoy segura de que estemos dispuestos a aceptar las razones de otros como damos por justas las nuestras.

quizá somos así por instinto de conservación, para mantener nuestro equilibrio y no odiarnos por cada falta. en todo caso, yo me pregunto cómo diablos evitar ser autocondescendiente sin volverme paranoica [que ya lo soy, pero ese no es el punto].

tengo un miedo terrible a ser una mala persona, pero de forma inevitable a veces lo soy. he hecho cosas que al recordarlas me hacen sentir como dorian gray viendo su retrato envejecido y deformado. pienso en ellas y me arrepiento, pero se que “lo hecho, hecho está” y trato de no repetirlas. de otras, aunque no me no enorgullezcan, no me arrepiento porque algo bueno saqué de ellas o porque tuve razones para hacerlas.

quisiera no aceptar mis propias justificaciones, pero a veces cree uno con fuerza haber actuado correctamente y se dificulta comprender el error. es decir, no siempre es tan fácil admitir, no ante otros, sino ante uno mismo, que se metió la pata hasta el fondo.

pero si no vemos la falta, si estamos convencidos de haber hecho lo justo, cómo demonios saber que no es uno suave consigo mismo al mantener esa posición? y si ante una acusación dudamos de nuestras decisiones pensando que hemos sido indulgentes con nosotros mismos, cómo saber que no es mera paranoia? por un lado, creer que uno tiene la razón puede ser mentirse por no ser autodestructivos, pero, por el otro, creer que se cometió el error puede ser producto de una ausente confianza en sí mismo. ambos suenan a conducta desviada.

diablos! nada me aterra más que ser una mala persona o ser idiota, pero siendo sincera, prefiero ser lo segundo. unas veladas acusaciones [selfish jean / like a friend / all i want is you] y el miedo a ser malvada me ha hecho dudar de una decisión que considero en el top 5 de mi vida. quizá erré en la forma, en los medios para no causar un mal a alguien a quien le tengo un profundo cariño, y ello me ha puesto a pensar seriamente en toda la gente que quiero y el daño que pude haber causado a mi paso.

si tengo miedo a la muerte, será por remordimiento de conciencia. antes de irme sin avisar, quisiera dejar las líneas anteriores como mis disculpas pa’ todo mundo.

“got your tape and it changed my mind”:
my thoughts and stupidness “they spun a web for me” 
but “i never meant to do you harm”.
you may think i’m evil but i swear i’m not.
i know i sometimes “am cruel, but i’d be love and sweetness if i had you”,
cause “you’re the closest to heaven that i’ll ever be”

de verdad lo siento





yo espero

29 06 2007

dicen que lo más valioso es lo que más trabajo te cuesta. eso dicen. que hay cosas por las que vale la pena esperar. que la paciencia es una virtud. yo no la tengo, pero a veces no tengo más opción que esperar, y entonces espero. espero a veces con calma y a veces ansiosa, pero espero.

hay quien espera mucho por algo que desea y hay quien es esperado. yo creí no buscar nada, no esperar, pero en algún momento lo que parecía esperarme se instaló, se hizo esperar por mí y yo le esperé. le esperé y le espero cada vez que no está.

creo que nada lleva más a la impaciencia que esperar el término de una ausencia. sin embargo, heme aquí esperando como otras veces lo he hecho. el recuerdo y la imaginación te mantienen, te consuelan… y al final, tras la tortuosa abstinencia, volver a probar lo perdido te hace sentirlo con más intensidad.

es entonces cuando esperar se convierte en la antesala de placeres únicos y exquisitos, cuando sientes que vives para esperar eternamente la oportunidad de ver el mundo en unos ojos brillantes, de saborear el cielo y el infierno en unos labios suaves de los que brotan las obscenidades más dulces que un oído pueda desear.


breve romance de ausencia

único amor, ya tan mío
que va sazonando el tiempo
¡qué bien nos sabe la ausencia
cuando nos estorba el cuerpo!

mis manos te han olvidado
pero mis ojos te vieron
y cuando es amargo el mundo
para mirarte los cierro.

no quiero encontrarte nunca,
que estás conmigo y no quiero
que despedace tu vida
lo que fabrica mi sueño.

como un día me la diste
viva tu imagen poseo,
que a diario lavan mis ojos
con lágrimas tu recuerdo.

otro se fue, que no tú,
amor que clama el silencio
si mis brazos y tu boca
con las palabras partieron.

otro es éste, que no yo,
mudo, conforme y eterno
como este amor, ya tan mío
que irá conmigo muriendo.

-salvador novo-





Resurrección

6 06 2007

“lo encontrarás en tu salud”, dice mi ‘apá que decía mi abuela. esa grave advertencia a la que no presté oídos es hoy la penitencia  por mis pecados alimenticios.

todo comenzó con una bacteria que iba paseando por el fresco y saludable ambiente de esta maravillosa ciudad. cansada de viajar solita, nuestra amiga bacteria decidió que era momento de establecerse y como yo me crucé en su camino, sin siquiera anunciarse la muy conchuda se instaló en mí. invadió la privacidad de mi organismo!! qué descaro. quién sabe cuántas maldades habrá hecho el demonio microscópico ese abusando de su calidad de huésped, pero el punto es que las cosas iniciaron ese funesto día que ni siquiera se cuál fue.

no voy a maldecir al microorganismo en cuestión porque en realidad él sólo responde a su instinto de conservación. además, respondiendo a ese mismo instinto yo no me he quedado cruzada de brazos y ya expedí la orden de desalojo. pobre bacteria! seguro me debe estar mentando la madre, pero qué se le va a hacer, era ella o yo. anyway, como sucede con todo mal, en lugar de proferir toda una serie de insultos y lamentaciones, no le queda a uno más que aprender de él. así, por lo menos mientras olvido el viacrucis que he vivido estas semanas, mi alimentación se ha visto afectada por una disciplina monástica.

 estoy decidida a no enterrar los placeres culinarios -urbanos, posmodernos y poco saludables- a los que estoy acostumbrada. no me dejaré intimidar por organismos unicelulares, no señor. sin embargo, me parece que el encuentro con mi amigable bacteria debe dar lugar a una profunda reflexión sobre el cuidado de la salud.

durante los últimos años, la salud ha cedido su lugar en mi lista de prioridades a un variado grupo de preocupaciones quedando siempre relegado en la tabla de posiciones, lo cual, eventualmente, ocasiona un deterioro en esa área y merma mi desempeño en todo lo que ha quedado por encima de ella. suena poco lógico mantener esta dinámica, no? sin embargo es algo común, porque darle equilibrio a la vida es mucho más complicado de lo que parece.

naturalmente, después de haber descendido a los infiernos de un padecimiento gastrointestinal, tengo todas las intenciones del mundo de mejorar mis hábitos alimenticios y reestablecer mis prioridades. pero la verdad es que del dicho al hecho hay mucho trecho, como dicen por ahí. en otras palabras, el clima no es favorable. entre tener la intención y estar realmente dispuesto y comprometido con una causa hay un abismo conformado por infinidad de excusas torpes y razones válidas.

es inevitable. como el borracho que en la cruda -física y/o moral- jura que no volverá a beber un trago, una vez liberada del yugo infeccioso de mi entrañable bacteria, volveré a caer en las coloridas y aromáticas redes de la comida chatarra. yo lo se, no necesito que nadie me lo diga, me entregaré nuevamente al placer y al peligro. si acaso seré más cauta, pero no renunciaré a los sabores que desde ahora ya ansían mis papilas gustativas.

los gérmenes mutan pero las personas no cambiamos. por eso, aunque mi querida compañera de digestión pierda esta batalla, su especie lleva las de ganar. como dijera smith en la última parte de la trilogía de matrix : “nothing this weak is meant to survive“. el problema es que nuestro sentido de la historia, de la evolución y del tiempo está empañado por una ilusoria victoria que emana arrogantemente. fingimos que no existe algo como la responsabilidad o las consecuencias.

hoy ya estoy en plena resurrección, pero veo con preocupación que nos han vendido la falacia de que en ella se encuentra la redención, cuando en realidad nos la hemos ingeniado para beber de ella el elixir de la condenación.

 salud y feliz ingesta para todos.





saradoxical: razonamiento neanderthal [ridículos de todos los tamaños]

25 04 2007

atentar contra un principio para defender otro es, en su aspecto ético, una atrocidad. en términos prácticos, sin embargo, es posible encontrarlo justificable y -por qué no- hasta necesario. habiéndose agotado las alternativas políticamente correctas y la hijuemadre paciencia, no queda más que meter la pata desquiciadamente hasta el fondo.

ahí, en ese oscuro fondo, he metido yo las cuatro en más de una ocasión. incluso podría decirse que soy un archivo de ridiculeces de todos los tamaños. y no es algo de lo que me sienta orgullosa, pero ocasionalmente algunos de esos infames ridículos eran, como dicen los gringos, the right thing to do. vamos, echar mano de ellos era ‘indispensable’, si bien ‘correcto’ no es la palabra más adecuada.

probablemente no sean más que actos de irracionalidad, pero ¿acaso se pierde la razón sin motivo? es decir, la tolerancia a la frustración tiene un límite en cada uno de nosotros y cuando las circunstancias lo sobrepasan es como si nuestro lado razonable topara con pared; los impulsos y las emociones le pasan por encima a la sensatez y a la racionalidad, dejando salir así al neanderthal que todos llevamos dentro. a fin de cuentas, es una forma de responder cuando todo lo demás ha fallado.

no es que siempre agote uno los recursos, en muchas ocasiones lo que hay no son razones si no pretextos para cometer una estupidez en nombre de una buena causa. además, nunca falta el conchudo que hace de las respuestas ridículas, irracionales y/o dramáticas un modus operandi para obtener lo que desea e incluso un modus vivendi. en mi opinión, abusar de insensato ya es corroncho, ordinario -por no decir pendejo, pero incluso esos conchudos tienen razones para serlo.

el verdadero problema aparece cuando no crees ser una de esas personas. es decir, cuando defiendes ante todo la racionalidad y por salvaguardar alguna otra convicción actúas como simio telenovelesco. extraviar en un sombrero la lucidez y la sobriedad hace tambalear el orgullo, puesto que tu comportamiento es reprobable por tí mismo. se abre en tu conciencia un agujero como el de la capa de ozono porque estás por debajo de tus propias expectativas.

pero es posible complicarlo un poco más: se puede atentar contra la racionalidad para defender ese mismo principio. de hecho, esa es la culpa que intento expiar en estas líneas. cometí una estupidez para defenderme de otra, actúe como simio es un aspecto para evitar serlo en otro. la pseudo.semi.paradoja es bella y el planteamiento que se queda bailando en mi espinado cerebro es el siguiente: actué como idiota para poder ser razonable, pero de no haber actuado [que bajo las circunstancias que sobrepasaron el límite de mi torancia a la frustración, daban para hacerlo como simio] habría sido una imbécil… eso me hace razonable, no? in an odd, irrational, softheaded and monkey-like way… i’d say yes, dear. entonces, soy un neanderthal reciclando material de la telenovela de las 4? in an odd, rational, hardheaded and human-like way… yes, dear, i’d say so.

Y NO DEBERÍA ARREPENTIRME

[pa' cerrar, les dejo este texto de etgar keret]
extrañando a kissinger





está fuera de mi jurisdicción, forastero

18 04 2007

las libélulas son una especie endémica que habita sólo en mis recuerdos y en su exquisita sencillez radica la quintaesencia del olvido

no, no tiene sentido. como tampoco lo tienen las mil y un estupideces que orquestan mi vida los últimos días. sólo el chocolate y las tormentas de lágrimas que se me escapan a oscuras y en silencio le dan discreta salida al vacío que vulnera mi equilibrio. las cosas no salen, sólo entran y se transforman para huir en forma de carcajadas o en alguna otra alimaña de las que escupen mis labios.

una de esas criaturas que se me ha escapado por la boca en estos días es el what if…? es algo que nos preguntamos a menudo mientras dejamos volar nuestra mente hacia las infinitas posibilidades. y qué si no hubiera mañana? qué si hoy se acabara todo? pero ni la más volatil imaginación es capaz de responder satisfactoriamente. no creo que sea totalmente absurdo o inútil hacerse estas preguntas. a fin de cuentas es un ejercicio de entrenamiento, una especie de simulacro si lo prefieren, para lo que puede venir, y si uno se conoce lo suficiente, puede anticipar los errores y evitarlos.

a mí no me ha ido tan mal en la difícil tarea de conocerme, quizá porque paso mucho tiempo sola y no tengo más opción que sumergirme en las profundidades del self. en todo caso, eso me ha llevado a tomarme la molestia de verme en la repetición y analizar lo que hago, cómo lo hago y cuestionar el por qué. ha resultado útil, aunque no infalible. muchas, muuuuchas veces me equivoco y tantas otras simplemente no consigo comprender mi propio móvil.

es por esas ocasiones en las que no me entiendo que pienso ahora en algo que escuché en clase. se ha dicho que el verdadero carácter del personaje se revela en las decisiones que toma en momentos de suma presión. de ser así, yo sólo podría concluir sobre mí [como personaje protagónico de este pésimo argumento que intento entretejer como si fuera una auténtica vida] una cosa: sigo siendo de piedra. sin importar cuánto crea que me he ablandado, en el fondo sigo siendo miss iron-looks, heart-of-stone & no-ideas-supplied. en mi tragedia no hay -y quizá nunca habrá- sublimación… tengo roto el corazón, desarmada la razón y eso no tiene ni para cuando cambiar. aún quiero permanecer inmóvil cómo fría estatua de mármol.

pero todo tiene un precio y yo pago con creces el de mi testarudez. de muchas guerras regreso con un profundo dolor que sólo se equipara con la intensidad con la que me entrego en el campo de batalla y no sé por qué estoy dispuesta a herirme yo misma con tal de tener, aunque sólo sea por un momento, la oportunidad de pelear, de querer como quiero.

y para cerrar esta noche de chocolates, lágrimas e ideas inconexas, sólo me queda jugar a la ruleta rusa en blanco y negro… pondré un par de preguntas en el revólver y será como un paseo en carrusel. al disparar, qué bala tendrá el fulminante honor de romper la acromía con un intenso y líquido rojo? y qué pensarías al ver mi cuerpo desplomarse bajo la lluvia ácida de tus palabras? what if… me atraviesa un veloz proyectil el liviano cráneo pálido de emoción? what if… pese a jalar el gatillo, sobrevivo? what if… esto? what if… aquello? eso, mi querido forastero, está fuera de mi jurisdicción. 





chale, qué karma tan hijuemadre [o siete opciones ante las agresiones del mundo]

17 03 2007

no, no, no y no. qué karma ni qué la fregada. entiendo que es conveniente resignarse a que algunas cosas están fuera de nuestro control, a veces nos va mal y ni modo, pero me niego a creer que en ello pagamos nuestras malas acciones de una vida anterior y por lo tanto hay que aguantarse.

“pero hay un dios que todo lo ve”… ni madres! la justicia divina es un mito. en serio, no existe un cuerpo policíaco kármico ni un sistema judicial celestial [aunque existe karma police y es muy buena canción] vigilando y repartiendo castigos o premios por las malas y buenas acciones respectivamente. a veces uno recibe su merecido, pero no hay garantía de que quien la hace la paga. así las cosas, cuando nos toca ser los defraudados por esta vida tan canija, tenemos de dónde escoger.

opción número uno, esperar que el cosmos nos haga justicia
podemos aguardar a que la justicia llegue por su cuenta y nos permita exclamar: a webo! -o algún equivalente menos vulgar. es decir, no existen leyes cósmicas que nos garanticen nada, pero podemos esperar que venus se alinee con saturno, que a júpiter le ponga en su madre un satelitucho por ahí y esto desate una serie de acontecimientos que culminen en castigo pa’ los que nos la aplicaron [o pa' nosotros si fuimos los gandallas de la historia].  no soy fan del sistema de equilibrio kármico como ya habrán notado, sin embargo voto por él cuando nos proporciona un poco de paz y estabilidad. aún así, si tomamos esta opción es recomendable esperar sentado, porque de llegar, esto puede tomarse un buen tiempo. ah, pero qué bonito se siente cuando llega, o no?

opción número dos, hacer justicia por mano propia
vengarse, pa’ que nos entendamos. también nos puede dar paz, quién dice que no. hombre, pa’ qué esperar lo que uno no sabe si va a llegar si puede uno darle una ayudadita al cosmos. no me parece que sea recomendable pero no deja de ser una opción [muy común, además]. a la larga, no creo que alguien obtenga satisfacción total con este sistema, sin embargo hay que admitir que es más inmediato que el anterior, lo cual lo hace atractivo para muchos. probablemente sea políticamente incorrecto, para desesperados e impacientes, pero es efectivo. bueno, aclaremos una cosa, su efectividad también puede tener efectos secundarios y afectarnos [o sea, nos puede salir el tiro por la culata], sea porque no lo planeamos bien o porque las circunstancias nos voltearon las cosas. y no olvidemos que con facilidad podemos perder de vista el suelo, abusar de este recurso que la vida pone en nuestras manos [revisen la primera escena de «el padrino» pa' que vean a qué me refiero] y desatar una guerra kármica [en caso de que crean en esas madres].

opción número tres, hacernos Leer el resto de esta entrada »








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