silence is easy [pain management]

21 03 2008

ver, oír y callar. quién dijo que era fácil? en ocasiones es más sencillo guardar silencio que decir lo que tiene uno atorado en el pecho, otras veces hablar no es una opción.

la mente humana insiste en buscar la supervivencia y el bienestar, así que contra esta inflamación emocional, de la misma forma que frente a otras amenazas, existen alternativas para drenar los sentimientos que nos intoxican.

una buena sesión de llanto en transporte público, normalidad fingida frente al plato de lasagna y un larguísimo baño con agua caliente, pueden complementarse con la terapéutica redacción de un post. escribiendo de la forma más encriptada posible las preocupaciones no se resuelven [tampoco hablando], sin embargo derramar lágrimas y teclear hasta que arden los ojos es increíblemente liberador, sobre todo cuando la causa de tanto alboroto tiene no sólo tus emociones, sino también tus pensamientos, convicciones y percepciones en rotundo jaque. 

así, el ataque de ansiedad poco a poco cede. ahora la calma -más no la tranquilidad- permitirá ejecutar un intangible escrutinio. quizá después de ello, hablar y oir hablar será bueno. uno lo desea, necesita romperlo, sin embargo en este momento sólo puedo escuchar el silencio. el silencio propio y el ajeno.





Resurrección

6 06 2007

“lo encontrarás en tu salud”, dice mi ‘apá que decía mi abuela. esa grave advertencia a la que no presté oídos es hoy la penitencia  por mis pecados alimenticios.

todo comenzó con una bacteria que iba paseando por el fresco y saludable ambiente de esta maravillosa ciudad. cansada de viajar solita, nuestra amiga bacteria decidió que era momento de establecerse y como yo me crucé en su camino, sin siquiera anunciarse la muy conchuda se instaló en mí. invadió la privacidad de mi organismo!! qué descaro. quién sabe cuántas maldades habrá hecho el demonio microscópico ese abusando de su calidad de huésped, pero el punto es que las cosas iniciaron ese funesto día que ni siquiera se cuál fue.

no voy a maldecir al microorganismo en cuestión porque en realidad él sólo responde a su instinto de conservación. además, respondiendo a ese mismo instinto yo no me he quedado cruzada de brazos y ya expedí la orden de desalojo. pobre bacteria! seguro me debe estar mentando la madre, pero qué se le va a hacer, era ella o yo. anyway, como sucede con todo mal, en lugar de proferir toda una serie de insultos y lamentaciones, no le queda a uno más que aprender de él. así, por lo menos mientras olvido el viacrucis que he vivido estas semanas, mi alimentación se ha visto afectada por una disciplina monástica.

 estoy decidida a no enterrar los placeres culinarios -urbanos, posmodernos y poco saludables- a los que estoy acostumbrada. no me dejaré intimidar por organismos unicelulares, no señor. sin embargo, me parece que el encuentro con mi amigable bacteria debe dar lugar a una profunda reflexión sobre el cuidado de la salud.

durante los últimos años, la salud ha cedido su lugar en mi lista de prioridades a un variado grupo de preocupaciones quedando siempre relegado en la tabla de posiciones, lo cual, eventualmente, ocasiona un deterioro en esa área y merma mi desempeño en todo lo que ha quedado por encima de ella. suena poco lógico mantener esta dinámica, no? sin embargo es algo común, porque darle equilibrio a la vida es mucho más complicado de lo que parece.

naturalmente, después de haber descendido a los infiernos de un padecimiento gastrointestinal, tengo todas las intenciones del mundo de mejorar mis hábitos alimenticios y reestablecer mis prioridades. pero la verdad es que del dicho al hecho hay mucho trecho, como dicen por ahí. en otras palabras, el clima no es favorable. entre tener la intención y estar realmente dispuesto y comprometido con una causa hay un abismo conformado por infinidad de excusas torpes y razones válidas.

es inevitable. como el borracho que en la cruda -física y/o moral- jura que no volverá a beber un trago, una vez liberada del yugo infeccioso de mi entrañable bacteria, volveré a caer en las coloridas y aromáticas redes de la comida chatarra. yo lo se, no necesito que nadie me lo diga, me entregaré nuevamente al placer y al peligro. si acaso seré más cauta, pero no renunciaré a los sabores que desde ahora ya ansían mis papilas gustativas.

los gérmenes mutan pero las personas no cambiamos. por eso, aunque mi querida compañera de digestión pierda esta batalla, su especie lleva las de ganar. como dijera smith en la última parte de la trilogía de matrix : “nothing this weak is meant to survive“. el problema es que nuestro sentido de la historia, de la evolución y del tiempo está empañado por una ilusoria victoria que emana arrogantemente. fingimos que no existe algo como la responsabilidad o las consecuencias.

hoy ya estoy en plena resurrección, pero veo con preocupación que nos han vendido la falacia de que en ella se encuentra la redención, cuando en realidad nos la hemos ingeniado para beber de ella el elixir de la condenación.

 salud y feliz ingesta para todos.





está fuera de mi jurisdicción, forastero

18 04 2007

las libélulas son una especie endémica que habita sólo en mis recuerdos y en su exquisita sencillez radica la quintaesencia del olvido

no, no tiene sentido. como tampoco lo tienen las mil y un estupideces que orquestan mi vida los últimos días. sólo el chocolate y las tormentas de lágrimas que se me escapan a oscuras y en silencio le dan discreta salida al vacío que vulnera mi equilibrio. las cosas no salen, sólo entran y se transforman para huir en forma de carcajadas o en alguna otra alimaña de las que escupen mis labios.

una de esas criaturas que se me ha escapado por la boca en estos días es el what if…? es algo que nos preguntamos a menudo mientras dejamos volar nuestra mente hacia las infinitas posibilidades. y qué si no hubiera mañana? qué si hoy se acabara todo? pero ni la más volatil imaginación es capaz de responder satisfactoriamente. no creo que sea totalmente absurdo o inútil hacerse estas preguntas. a fin de cuentas es un ejercicio de entrenamiento, una especie de simulacro si lo prefieren, para lo que puede venir, y si uno se conoce lo suficiente, puede anticipar los errores y evitarlos.

a mí no me ha ido tan mal en la difícil tarea de conocerme, quizá porque paso mucho tiempo sola y no tengo más opción que sumergirme en las profundidades del self. en todo caso, eso me ha llevado a tomarme la molestia de verme en la repetición y analizar lo que hago, cómo lo hago y cuestionar el por qué. ha resultado útil, aunque no infalible. muchas, muuuuchas veces me equivoco y tantas otras simplemente no consigo comprender mi propio móvil.

es por esas ocasiones en las que no me entiendo que pienso ahora en algo que escuché en clase. se ha dicho que el verdadero carácter del personaje se revela en las decisiones que toma en momentos de suma presión. de ser así, yo sólo podría concluir sobre mí [como personaje protagónico de este pésimo argumento que intento entretejer como si fuera una auténtica vida] una cosa: sigo siendo de piedra. sin importar cuánto crea que me he ablandado, en el fondo sigo siendo miss iron-looks, heart-of-stone & no-ideas-supplied. en mi tragedia no hay -y quizá nunca habrá- sublimación… tengo roto el corazón, desarmada la razón y eso no tiene ni para cuando cambiar. aún quiero permanecer inmóvil cómo fría estatua de mármol.

pero todo tiene un precio y yo pago con creces el de mi testarudez. de muchas guerras regreso con un profundo dolor que sólo se equipara con la intensidad con la que me entrego en el campo de batalla y no sé por qué estoy dispuesta a herirme yo misma con tal de tener, aunque sólo sea por un momento, la oportunidad de pelear, de querer como quiero.

y para cerrar esta noche de chocolates, lágrimas e ideas inconexas, sólo me queda jugar a la ruleta rusa en blanco y negro… pondré un par de preguntas en el revólver y será como un paseo en carrusel. al disparar, qué bala tendrá el fulminante honor de romper la acromía con un intenso y líquido rojo? y qué pensarías al ver mi cuerpo desplomarse bajo la lluvia ácida de tus palabras? what if… me atraviesa un veloz proyectil el liviano cráneo pálido de emoción? what if… pese a jalar el gatillo, sobrevivo? what if… esto? what if… aquello? eso, mi querido forastero, está fuera de mi jurisdicción. 








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