buenas noches

16 07 2007

algunas personas tienen buenos días y maravillosas noches. quizá no algunos, si no todos, a veces vivimos con más intensidad a media luz que con la dura iluminación del sol que nos deja terriblemente expuestos ante los demás durante el día. pero, qué noches son las que no podemos olvidar? las que nos han traído alegrías inmensas, pesares profundos o placeres excitantes.

no es que yo no tenga días memorables, es tan sólo que hoy quisiera escribir unas cuantas líneas que vayan from dusk till dawn [del ocaso al amanecer, pues]. me gustan cuando son azuladas, y por alguna razón la mayoría de las que recuerdo tienen algún nombre propio. quizá porque la vida está hecha de personas, porque las lágrimas y las sonrisas nunca surgen por generación espontánea.

a veces sólo una frase puede hacerte la noche o destruírtela. el primero es el caso de la que hoy quiero recordar. podrían pensar que me dijeron «te quiero», seguro es lo primero que se les vino a la mente. pero lo cierto es que a mí me dieron una de las noches más inolvidables con algo mucho más intenso y genuino: con las palabras más dulces que jamás se hayan proferido en mi contra.

esa noche me ofrecieron el paraíso en una frase y yo lo compré, y aunque no lo supe sino algún tiempo después, esa noche lo sentí como pirotecnia. fue con esas palabras, y no con el primer beso, que se consumó lo que había iniciado sin que yo me diera cuenta. esa noche entendí que tenía frente a mí a un hombre que sabía y quería leerme. para alguien como yo, eso siempre será más valorado que el vacío «te amo» dicho a diestra y siniestra.

con ese mismo nombre propio le han precedido y sucedido otras noches que van progresivamente amotinándose en mi cerebro causando sensaciones totalmente nuevas, cada vez más intensas y siempre diferentes. pero ninguna de estas otras noches, ni las que ocurrieron antes con ese nombre ni las que vinieron después, tendrían ese poder de transformar todo en un escenario azulado y mágico de no ser por las palabras pronunciadas con tanta naturalidad y franqueza la noche que hoy recuerdo.

es por eso, porque una noche especial puede hacer que el resto de tus noches con un nombre sean un cielo estrellado, que hoy, en horario nocturno, quise teclear y teclear letras para recordar y compartir algo terriblemente mío. algo que, no se por qué, quiero creer firmemente todos tenemos por lo menos alguna vez en nuestra vida.

long live sara!

‘ cause «those who love are those who live»

b u e n a s   n o c h e s   p a r a   t o d o s

 





Resurrección

6 06 2007

“lo encontrarás en tu salud”, dice mi ‘apá que decía mi abuela. esa grave advertencia a la que no presté oídos es hoy la penitencia  por mis pecados alimenticios.

todo comenzó con una bacteria que iba paseando por el fresco y saludable ambiente de esta maravillosa ciudad. cansada de viajar solita, nuestra amiga bacteria decidió que era momento de establecerse y como yo me crucé en su camino, sin siquiera anunciarse la muy conchuda se instaló en mí. invadió la privacidad de mi organismo!! qué descaro. quién sabe cuántas maldades habrá hecho el demonio microscópico ese abusando de su calidad de huésped, pero el punto es que las cosas iniciaron ese funesto día que ni siquiera se cuál fue.

no voy a maldecir al microorganismo en cuestión porque en realidad él sólo responde a su instinto de conservación. además, respondiendo a ese mismo instinto yo no me he quedado cruzada de brazos y ya expedí la orden de desalojo. pobre bacteria! seguro me debe estar mentando la madre, pero qué se le va a hacer, era ella o yo. anyway, como sucede con todo mal, en lugar de proferir toda una serie de insultos y lamentaciones, no le queda a uno más que aprender de él. así, por lo menos mientras olvido el viacrucis que he vivido estas semanas, mi alimentación se ha visto afectada por una disciplina monástica.

 estoy decidida a no enterrar los placeres culinarios -urbanos, posmodernos y poco saludables- a los que estoy acostumbrada. no me dejaré intimidar por organismos unicelulares, no señor. sin embargo, me parece que el encuentro con mi amigable bacteria debe dar lugar a una profunda reflexión sobre el cuidado de la salud.

durante los últimos años, la salud ha cedido su lugar en mi lista de prioridades a un variado grupo de preocupaciones quedando siempre relegado en la tabla de posiciones, lo cual, eventualmente, ocasiona un deterioro en esa área y merma mi desempeño en todo lo que ha quedado por encima de ella. suena poco lógico mantener esta dinámica, no? sin embargo es algo común, porque darle equilibrio a la vida es mucho más complicado de lo que parece.

naturalmente, después de haber descendido a los infiernos de un padecimiento gastrointestinal, tengo todas las intenciones del mundo de mejorar mis hábitos alimenticios y reestablecer mis prioridades. pero la verdad es que del dicho al hecho hay mucho trecho, como dicen por ahí. en otras palabras, el clima no es favorable. entre tener la intención y estar realmente dispuesto y comprometido con una causa hay un abismo conformado por infinidad de excusas torpes y razones válidas.

es inevitable. como el borracho que en la cruda -física y/o moral- jura que no volverá a beber un trago, una vez liberada del yugo infeccioso de mi entrañable bacteria, volveré a caer en las coloridas y aromáticas redes de la comida chatarra. yo lo se, no necesito que nadie me lo diga, me entregaré nuevamente al placer y al peligro. si acaso seré más cauta, pero no renunciaré a los sabores que desde ahora ya ansían mis papilas gustativas.

los gérmenes mutan pero las personas no cambiamos. por eso, aunque mi querida compañera de digestión pierda esta batalla, su especie lleva las de ganar. como dijera smith en la última parte de la trilogía de matrix : “nothing this weak is meant to survive“. el problema es que nuestro sentido de la historia, de la evolución y del tiempo está empañado por una ilusoria victoria que emana arrogantemente. fingimos que no existe algo como la responsabilidad o las consecuencias.

hoy ya estoy en plena resurrección, pero veo con preocupación que nos han vendido la falacia de que en ella se encuentra la redención, cuando en realidad nos la hemos ingeniado para beber de ella el elixir de la condenación.

 salud y feliz ingesta para todos.





saradoxical: razonamiento neanderthal [ridículos de todos los tamaños]

25 04 2007

atentar contra un principio para defender otro es, en su aspecto ético, una atrocidad. en términos prácticos, sin embargo, es posible encontrarlo justificable y -por qué no- hasta necesario. habiéndose agotado las alternativas políticamente correctas y la hijuemadre paciencia, no queda más que meter la pata desquiciadamente hasta el fondo.

ahí, en ese oscuro fondo, he metido yo las cuatro en más de una ocasión. incluso podría decirse que soy un archivo de ridiculeces de todos los tamaños. y no es algo de lo que me sienta orgullosa, pero ocasionalmente algunos de esos infames ridículos eran, como dicen los gringos, the right thing to do. vamos, echar mano de ellos era ‘indispensable’, si bien ‘correcto’ no es la palabra más adecuada.

probablemente no sean más que actos de irracionalidad, pero ¿acaso se pierde la razón sin motivo? es decir, la tolerancia a la frustración tiene un límite en cada uno de nosotros y cuando las circunstancias lo sobrepasan es como si nuestro lado razonable topara con pared; los impulsos y las emociones le pasan por encima a la sensatez y a la racionalidad, dejando salir así al neanderthal que todos llevamos dentro. a fin de cuentas, es una forma de responder cuando todo lo demás ha fallado.

no es que siempre agote uno los recursos, en muchas ocasiones lo que hay no son razones si no pretextos para cometer una estupidez en nombre de una buena causa. además, nunca falta el conchudo que hace de las respuestas ridículas, irracionales y/o dramáticas un modus operandi para obtener lo que desea e incluso un modus vivendi. en mi opinión, abusar de insensato ya es corroncho, ordinario -por no decir pendejo, pero incluso esos conchudos tienen razones para serlo.

el verdadero problema aparece cuando no crees ser una de esas personas. es decir, cuando defiendes ante todo la racionalidad y por salvaguardar alguna otra convicción actúas como simio telenovelesco. extraviar en un sombrero la lucidez y la sobriedad hace tambalear el orgullo, puesto que tu comportamiento es reprobable por tí mismo. se abre en tu conciencia un agujero como el de la capa de ozono porque estás por debajo de tus propias expectativas.

pero es posible complicarlo un poco más: se puede atentar contra la racionalidad para defender ese mismo principio. de hecho, esa es la culpa que intento expiar en estas líneas. cometí una estupidez para defenderme de otra, actúe como simio es un aspecto para evitar serlo en otro. la pseudo.semi.paradoja es bella y el planteamiento que se queda bailando en mi espinado cerebro es el siguiente: actué como idiota para poder ser razonable, pero de no haber actuado [que bajo las circunstancias que sobrepasaron el límite de mi torancia a la frustración, daban para hacerlo como simio] habría sido una imbécil… eso me hace razonable, no? in an odd, irrational, softheaded and monkey-like way… i’d say yes, dear. entonces, soy un neanderthal reciclando material de la telenovela de las 4? in an odd, rational, hardheaded and human-like way… yes, dear, i’d say so.

Y NO DEBERÍA ARREPENTIRME

[pa' cerrar, les dejo este texto de etgar keret]
extrañando a kissinger





está fuera de mi jurisdicción, forastero

18 04 2007

las libélulas son una especie endémica que habita sólo en mis recuerdos y en su exquisita sencillez radica la quintaesencia del olvido

no, no tiene sentido. como tampoco lo tienen las mil y un estupideces que orquestan mi vida los últimos días. sólo el chocolate y las tormentas de lágrimas que se me escapan a oscuras y en silencio le dan discreta salida al vacío que vulnera mi equilibrio. las cosas no salen, sólo entran y se transforman para huir en forma de carcajadas o en alguna otra alimaña de las que escupen mis labios.

una de esas criaturas que se me ha escapado por la boca en estos días es el what if…? es algo que nos preguntamos a menudo mientras dejamos volar nuestra mente hacia las infinitas posibilidades. y qué si no hubiera mañana? qué si hoy se acabara todo? pero ni la más volatil imaginación es capaz de responder satisfactoriamente. no creo que sea totalmente absurdo o inútil hacerse estas preguntas. a fin de cuentas es un ejercicio de entrenamiento, una especie de simulacro si lo prefieren, para lo que puede venir, y si uno se conoce lo suficiente, puede anticipar los errores y evitarlos.

a mí no me ha ido tan mal en la difícil tarea de conocerme, quizá porque paso mucho tiempo sola y no tengo más opción que sumergirme en las profundidades del self. en todo caso, eso me ha llevado a tomarme la molestia de verme en la repetición y analizar lo que hago, cómo lo hago y cuestionar el por qué. ha resultado útil, aunque no infalible. muchas, muuuuchas veces me equivoco y tantas otras simplemente no consigo comprender mi propio móvil.

es por esas ocasiones en las que no me entiendo que pienso ahora en algo que escuché en clase. se ha dicho que el verdadero carácter del personaje se revela en las decisiones que toma en momentos de suma presión. de ser así, yo sólo podría concluir sobre mí [como personaje protagónico de este pésimo argumento que intento entretejer como si fuera una auténtica vida] una cosa: sigo siendo de piedra. sin importar cuánto crea que me he ablandado, en el fondo sigo siendo miss iron-looks, heart-of-stone & no-ideas-supplied. en mi tragedia no hay -y quizá nunca habrá- sublimación… tengo roto el corazón, desarmada la razón y eso no tiene ni para cuando cambiar. aún quiero permanecer inmóvil cómo fría estatua de mármol.

pero todo tiene un precio y yo pago con creces el de mi testarudez. de muchas guerras regreso con un profundo dolor que sólo se equipara con la intensidad con la que me entrego en el campo de batalla y no sé por qué estoy dispuesta a herirme yo misma con tal de tener, aunque sólo sea por un momento, la oportunidad de pelear, de querer como quiero.

y para cerrar esta noche de chocolates, lágrimas e ideas inconexas, sólo me queda jugar a la ruleta rusa en blanco y negro… pondré un par de preguntas en el revólver y será como un paseo en carrusel. al disparar, qué bala tendrá el fulminante honor de romper la acromía con un intenso y líquido rojo? y qué pensarías al ver mi cuerpo desplomarse bajo la lluvia ácida de tus palabras? what if… me atraviesa un veloz proyectil el liviano cráneo pálido de emoción? what if… pese a jalar el gatillo, sobrevivo? what if… esto? what if… aquello? eso, mi querido forastero, está fuera de mi jurisdicción. 





chale, qué karma tan hijuemadre [o siete opciones ante las agresiones del mundo]

17 03 2007

no, no, no y no. qué karma ni qué la fregada. entiendo que es conveniente resignarse a que algunas cosas están fuera de nuestro control, a veces nos va mal y ni modo, pero me niego a creer que en ello pagamos nuestras malas acciones de una vida anterior y por lo tanto hay que aguantarse.

“pero hay un dios que todo lo ve”… ni madres! la justicia divina es un mito. en serio, no existe un cuerpo policíaco kármico ni un sistema judicial celestial [aunque existe karma police y es muy buena canción] vigilando y repartiendo castigos o premios por las malas y buenas acciones respectivamente. a veces uno recibe su merecido, pero no hay garantía de que quien la hace la paga. así las cosas, cuando nos toca ser los defraudados por esta vida tan canija, tenemos de dónde escoger.

opción número uno, esperar que el cosmos nos haga justicia
podemos aguardar a que la justicia llegue por su cuenta y nos permita exclamar: a webo! -o algún equivalente menos vulgar. es decir, no existen leyes cósmicas que nos garanticen nada, pero podemos esperar que venus se alinee con saturno, que a júpiter le ponga en su madre un satelitucho por ahí y esto desate una serie de acontecimientos que culminen en castigo pa’ los que nos la aplicaron [o pa' nosotros si fuimos los gandallas de la historia].  no soy fan del sistema de equilibrio kármico como ya habrán notado, sin embargo voto por él cuando nos proporciona un poco de paz y estabilidad. aún así, si tomamos esta opción es recomendable esperar sentado, porque de llegar, esto puede tomarse un buen tiempo. ah, pero qué bonito se siente cuando llega, o no?

opción número dos, hacer justicia por mano propia
vengarse, pa’ que nos entendamos. también nos puede dar paz, quién dice que no. hombre, pa’ qué esperar lo que uno no sabe si va a llegar si puede uno darle una ayudadita al cosmos. no me parece que sea recomendable pero no deja de ser una opción [muy común, además]. a la larga, no creo que alguien obtenga satisfacción total con este sistema, sin embargo hay que admitir que es más inmediato que el anterior, lo cual lo hace atractivo para muchos. probablemente sea políticamente incorrecto, para desesperados e impacientes, pero es efectivo. bueno, aclaremos una cosa, su efectividad también puede tener efectos secundarios y afectarnos [o sea, nos puede salir el tiro por la culata], sea porque no lo planeamos bien o porque las circunstancias nos voltearon las cosas. y no olvidemos que con facilidad podemos perder de vista el suelo, abusar de este recurso que la vida pone en nuestras manos [revisen la primera escena de «el padrino» pa' que vean a qué me refiero] y desatar una guerra kármica [en caso de que crean en esas madres].

opción número tres, hacernos Leer el resto de esta entrada »





Disculpen la Ignorancia…

1 03 2007

creo que estoy triste y no se por qué. mejor dicho, no entiendo por qué, yo pensaba que estaba contenta, tengo mil razones para estarlo. pero entonces, por qué demonios me siento infeliz? durante varias horas lavando platos, viajando en metro, metrobús y microbús, he indagado las posibles causas y en realidad no conseguí acercarme un ápice a la respuesta. será que añoro los tiempos en los que era un ser miserable? …naaaah!!

probablemente esté, para variar, aterrada por las mil cosas que debo y quiero hacer pero que no me atrevo. los cambios y las novedades me encantan, pero definitivamente eso de la inseguridad es lo mío. lo cual me lleva a pensar, por qué carajos lo escribo en lugar de hablarlo con mis amigos? geeeeh! que me pongan estrellita en la frente porque esa respuesta sí me la se.

no saber qué sigue, qué hacer, si seré capaz de lograr lo que tengo que… gimme a break! esa horrible sensación de temer lo que no está en mis manos y lo que está en ellas, rayos! es como pa’ volverse existencialista convencido y activista de por vida [y nihilista y hedonista y junkie y vividor y alcohólico y seductor y aficionado al fútbol y... qué puede haber peor que eso?]. y aún así me queda una esperanza por ahí en un rincón. sí, tengo la esperanza de que el apocalipsis esté cerca y no de tiempo de ajustes, reclamaciones, reproches estúpidos, una que otra indignación, presiones, responsabilidades y obligaciones.

mejor dicho: soy generación click, y qué. soy generación peter pan, y qué. soy un maldito parásito que se retuerce de dolor tan sólo al ser conciente de su propia miserable existencia. pero soy un parásito con amigos, familia y un resto de cosas a las cuales pegarse como hijuemadre rémora. no puedo ser feliz de los restos de felicidad de los demás, no. no me refería a eso, aunque de ser posible hasta bueno hubiera sido. más bien, en algún punto de mi maravilloso debraye, me empecé a sentir mejor.

y qué si no hay soluciones? si puedo inventar explicaciones, puedo inventar soluciones también. y qué si mis neuronas están en huelga? algún otro grupo de células sin nada mejor que hacer las sustituirán. bendito sea el ejército ese de trabajadores de reserva, viva el sistema! ahoguémonos en alcohol y saliva ajena para festejar que, en efecto, el apocalipsis [por lo menos el mío], ya está aquí. no hay futuro, ehh! qué felicidad!

hey! vieron eso? momentáneamente, soy feliz otra vez.

Sky’s the Limit, Baby, But I’m a Reptile

gracias y buenas noches





sensaciones ovíparas

7 02 2007

pa 0-012.jpgjuan pablo angel 

existen dos tipos de cosas en esta vida: las que se pueden explicar y las que necesitan que uno les invente explicación. entre las primeras están la gravedad, el aroma de los plátanos, la mitosis y hasta las sandeces políticas que tienen este mundo hecho mier… del otro lado no hablo de unicornios, ovnis, brujería y ni siquiera del chupacabras o la fealdad de george bush (padre o hijo, pa’l caso da lo mismo); todo eso es explicable. me refiero a cosas que están más allá del lenguaje, la comprensión y la imaginación.

el dolor, por ejemplo. físico o emocional, el dolor simplemente escapa a nuestra habilidad lingüística. usamos la frase “me duele” para sensaciones muy distintas unas de otras y no resulta fácil expresar los matices con que se presenta. eso en cuanto a la dificultad para expresarlo; ahora, respecto a la explicación, de qué sirve decir que el dolor es una respuesta a un estímulo blah, blah, blah si tales afirmaciones no son capaces de aprehender una realidad compleja de tal manera que se relacione directamente con la sensación como tal. es decir, cómo fregados explicas algo que no eres capaz de expresar? así, la explicación que puede dar la ciencia para algo tan inconsistente como el dolor resulta absurda, por lo tanto mejor nos inventamos algo tan visceral como la sensación en sí misma.

qué tal una buena borrachera. la ebriedad, como estado físico puede tener una explicación más o menos satisfactoria, pero qué hay de la embriaguez, el maravilloso y sobreexplotado estado alterado de la conciencia qúe tanto persigue uno en el fondo de la(s) botella(s)? o quizá la pasión por un deporte, el éxtasis que produce la música, una buena novela o una película. nada de esto tiene explicación así que se la inventamos. es así como hemos conseguido deshacernos de la desazón que produce la incertidumbre, lo cual es otra cosa que no podemos explicar.  

pero entre todas las cosas que requieren explicaciones inventadas hay una que lleva la eternidad retorciéndose en nosotros, reproduciéndose, mutando, infectando. cuatro mugrosas letras atarantan a la gente a tal grado que o inspiran estupideces como el matrimonio o genialidades como Romeo y Julieta de Shakespeare. amor… dah! mera intoxicación, estoy segura, pero su presunta trascendencia o su evidente trivialidad no es motivo de discusión, hoy no. el punto es que, junto con el origen de la vida, el amor es una de las cosas de explicación inventada más cabronas que puedo imaginar. genios y estúpidos por igual han dedicado maratónicas sesiones neuronales inventando la más bella explicación para este sentimiento tan bien vendido en los supermercados.

todo este texto, en el que he escrito “explicación” y sus derivados alrededor de once veces, ha sido para exponer mi estúpida explicación inventada para la-casi-repulsiva-palabra-de-cuatro-letras. pues bien, una exhaustiva investigación indica que el amor es ovíparo. sí, sale de un huevo, es infeccioso, altera el sistema nervioso, ocasiona mareos, es hilarante, a veces de peluche, sabe bien, energiza y deja débil, es inmune al malintencionado entorno. esta intoxicación tiene una sola explicación [inventada por mí, of course]: el chocolate de las galletas de chispas de chocolate se derrite cuando el pastel se combina con cerveza… y boom! el amor nace de un huevo.








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