en el fondo, pese a la desconfianza en el ser humano que voy esparciendo en cada gota de saliva que empleo al hablar, creo en la bondad como estado de naturaleza. pero también creo en la evolución, en el instinto de supervivencia, y he visto -experimentado- más de una vez, de un lado y del otro, lo que éste puede hacerle a la razón y a los valores que fundamentan una convivencia armoniosa. es decir, somos ojetes por instinto animal y nobles por naturaleza humana.
claro que, siendo animales, no hay ojetería, pero al tener una naturaleza humana que distingue entre bien y mal, que es consciente de daños a terceros, que posee razón para discernir y libre albedrío, estamos jodidamente expuestos a fallar ética y/o prácticamente.
todos erramos, es inevitable. pero, cuando no sabemos si estamos en lo cierto o no, entonces qué?
la incertidumbre suele ser una fuente inagotable de angustia. dar por hecho no es lo mismo que estar seguro; e incluso cuando lo estás, puedes realmente estarlo? o sea, el estar convencidos no necesariamente tiene como origen un hecho verdadero. a partir de percepciones, probabilidades o conjeturas podemos convencernos de algo sin tener por ello certeza de su veracidad. evidencia, confirmación y perspectiva son palabras claves en este tipo de problemas.
como decía al principio, en el fondo creo -o necesito creer- que las personas no obran de mala voluntad, no buscan dañarte, sólo cometen errores, sólo son malos entendidos; pero, y si me equivoco?
si en el fondo me equivoco, entonces alejarse, callar, evitar e ignorar puedo considerarlos aciertos …pero, y si todo es un gran malentendido? y si me equivoco?









