algunas personas tienen buenos días y maravillosas noches. quizá no algunos, si no todos, a veces vivimos con más intensidad a media luz que con la dura iluminación del sol que nos deja terriblemente expuestos ante los demás durante el día. pero, qué noches son las que no podemos olvidar? las que nos han traído alegrías inmensas, pesares profundos o placeres excitantes.
no es que yo no tenga días memorables, es tan sólo que hoy quisiera escribir unas cuantas líneas que vayan from dusk till dawn [del ocaso al amanecer, pues]. me gustan cuando son azuladas, y por alguna razón la mayoría de las que recuerdo tienen algún nombre propio. quizá porque la vida está hecha de personas, porque las lágrimas y las sonrisas nunca surgen por generación espontánea.
a veces sólo una frase puede hacerte la noche o destruírtela. el primero es el caso de la que hoy quiero recordar. podrían pensar que me dijeron «te quiero», seguro es lo primero que se les vino a la mente. pero lo cierto es que a mí me dieron una de las noches más inolvidables con algo mucho más intenso y genuino: con las palabras más dulces que jamás se hayan proferido en mi contra.
esa noche me ofrecieron el paraíso en una frase y yo lo compré, y aunque no lo supe sino algún tiempo después, esa noche lo sentí como pirotecnia. fue con esas palabras, y no con el primer beso, que se consumó lo que había iniciado sin que yo me diera cuenta. esa noche entendí que tenía frente a mí a un hombre que sabía y quería leerme. para alguien como yo, eso siempre será más valorado que el vacío «te amo» dicho a diestra y siniestra.
con ese mismo nombre propio le han precedido y sucedido otras noches que van progresivamente amotinándose en mi cerebro causando sensaciones totalmente nuevas, cada vez más intensas y siempre diferentes. pero ninguna de estas otras noches, ni las que ocurrieron antes con ese nombre ni las que vinieron después, tendrían ese poder de transformar todo en un escenario azulado y mágico de no ser por las palabras pronunciadas con tanta naturalidad y franqueza la noche que hoy recuerdo.
es por eso, porque una noche especial puede hacer que el resto de tus noches con un nombre sean un cielo estrellado, que hoy, en horario nocturno, quise teclear y teclear letras para recordar y compartir algo terriblemente mío. algo que, no se por qué, quiero creer firmemente todos tenemos por lo menos alguna vez en nuestra vida.
long live sara!
‘ cause «those who love are those who live»
b u e n a s n o c h e s p a r a t o d o s









